APRENDER A QUERER. ¿CÓMO SÉ SI TENGO UN PROBLEMA DE APEGO?

La teoría del apego postula una necesidad humana de formar vínculos afectivos estrechos que a muy temprana edad se manifiestan en conductas de proximidad y contacto con el cuidador, y asimismo a través de reacciones afectivas frente a la separación.

En nuestros primeros años de vida se crean patrones de relación y de contacto que quedan programados como reacciones y que son totalmente inconscientes ya que cada individuo vive con normalidad los recuerdos de sus primeras reacciones de supervivencia ya que las ha integrado como forma de existencia. Esas reacciones primeras no estaban separadas en dos: reacción corporal / reacción cognitiva, sino que funcionaron o fueron la mejor opción cuando no teníamos forma de plantearnos más alternativas.

Para entender si tienes un problema de apego, y para lograr entrar en la consciencia de que puedes cambiar los patrones, sufrir menos o cultivar relaciones sanas y actitudes que fomenten en mayor medida tu evolución personal, te propongo mirar con perspectiva la línea del tiempo de tu identidad. Es decir, mirarte con un poco de distancia y hacer ejercicios que te permitan verte ‘desde fuera’.

El concepto de identidad es muy importante si quieres entender qué terreno pisas en la actualidad y cómo se refleja tu mundo interior ahí afuera. Para entendernos mejor, podríamos decir que el mapa de sanación lo encontraremos en la identidad, en los significados que damos a las cosas, a la propia persona, a los demás y al mundo.

Bajo mi punto de vista no hay mayor ejercicio que la autoovservación. Nada puede cambiarse si primero no se observa con detenimiento y con la dedicación que merece o necesita. Es por este motivo que te propongo que te sientes cómodamente durante un rato, que cojas papel y boli y que trates de hacer una autovaloración crítica de tu identidad situándote afuera por un momento y respondiendo a través de un yo que lo ve todo y que se limita a escribir solamente lo que ve (no lo que imagina, no lo que siente, no lo que piensa sobre lo que ve). Se trata de una visión sin juicio, meramente descriptiva. Como si estuviéramos en un lugar remoto, haciendo una expedición antropológica basada en el respeto, viendo a personas de otra cultura vivir, y quisiéramos dejar constancia de sus costumbres sin interferir en ellas. De momento este es tu ejercicio para contigo mismo/a: observa y escribe.

Preguntas que pueden servirte de guía para ir a buscar en temas clave:

  • ¿Cómo describes tu capacidad para protegerte de los estímulos exteriores? ¿Tienes actitudes defensivas o de sumisión? ¿Sueles ver peligro en los acontecimientos? ¿Eres confiado?

  • Del uno al diez ¿Cómo punturarías la permeabilidad que tienes para asimilar los acontecimientos exteriores en beneficio de tu crecimiento y de tu maduración? Describe las acciones que haces al respecto o los pensamientos que tienes en situaciones dadas.

  • ¿Cuál es tu capacidad de establecer fronteras o límites entre lo interno y lo externo? ¿Diferencias fácilmente entre lo propio y lo ajeno? [Si tienes dificultades para responder esta pregunta puedes buscar en la red los conceptos de proyección e introyección. Esto te ayudará a entender algunos de los mecanismos que suponen dificultades en los límites].

  • ¿Tienes dificultades para relacionarte en la intimidad? ¿Eres capaz de expresar sentimientos con palabras que se acompañen de dar o recibir caricias? ¿Puedes notar cambios en la humedad, el color, la temperatura o la suavidad de la piel del otro sin sentir angustia o indiferencia?

  • ¿Qué es para ti representar tu identidad hacia el exterior?

  • ¿Qué es para ti la seguridad en ti mismo/a?

  • ¿Puedes describir el nivel de proximidad o las diferencias que estableces entre los distintos tipos de contacto que hay en tu vida? (roce social, obrar con tacto, contacto político, contacto cariñoso, contacto sexual…).

<<Si nos desapagamos [de la persona de referencia] fuera de tiempo o si no podemos separarnos en el momento oportuno, seguramente no lograremos un buen desarrollo y diferenciación de los aspectos de nuestro ser y nuestra vida>>. – Jorge Ulnik, 1987

 

Aprende a querer. Empieza por el autoconocimiento.

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