Respuestas incompatibles con el nerviosismo

Cuando nos estresamos entramos en un estado de agitación mental y de activación fisiológica que suele producirnos malestar. Para equilibrar el organismo y nuestro mundo emocional o cognitivo podemos tratar de traer hacia nosotros una actitud o solución con efectos opuestos a esa activación excesiva.

Más abajo encontrarás una serie de prácticas que resultan efectivas para reducir y eliminar el nerviosismo. De lo que se tarta es de generar, ante una situación estresante, algún tipo de respuesta que sea incompatible con el nerviosismo.

Cuanto más practiques menos te costará lograr un cambio actitudinal mental y más fácil te resultará gestionar el estrés de forma consciente cuando te halles ante situaciones adversas.

A nivel cognitivo:

  1. Examina los problemas que te ocasiona el nerviosismo que experimentas en este momento (o que has experimentado en algún momento del día). También puedes pensar en las posibles ventajas que supondría reducir el nerviosismo voluntariamente.
  2. – Consciencia de cómo y cuándo aparece: toma un momento para describir lo que te sucede, cómo sucede, qué sientes, que pasa a tu alrededor.
  3. Identifica qué lo activa: haz una observación para aprender a ser consciente de las acciones o circunstancias que activan o preceden la situación de activación nerviosa.

A nivel conductual:

  1. Evita aquello que lo activa: si has podido hacer el punto 3, podrás dar un paso más. Se trata de estar alerta y no reaccionar. Se trata de evitar las acciones o circunstancias que ya conoces y que sabes que activan o preceden la situación de activación nerviosa.
  2. Practica la relajación: respira lentamente, de forma regular y profunda centrándote en las sensaciones que te produce coger aire, mantenerlo unos segundos y expulsarlo.
  3. Realiza una acción consciente que puedas practicar con naturalidad y que compita con la respuesta nerviosa. Por ejemplo, si quieres gritar o fumar compulsivamente en una situación que no es adecuada, puedes quedarte sentado y proponerte no hacer ningún movimiento durante unos minutos, puedes mirar el segundero del reloj y entrar en el tempo, o ir a caminar unos metros contando los pasos lentamente.
  4. Puesta en escena: cuando no te halles en la situación estresante haz una puesta en escena como si estuvieras en ella, imagina todos los detalles y practica las reacciones que te gustaría tener.
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