¿Por qué te pueden manipular?

La persona que manipula psicológicamente juega con las emociones y consigue ser eficiente porque entra a controlar tu estructura moral.

Aunque sepas que algo pasa, y consideres que lo que hace esa persona te molesta, sigues teniendo dudas. Una parte de ti no se atreve a dar un paso firme definitivo porque eso tendría carácter de ultimátum y desde la propia piel es mejor estar seguro antes de establecer ultimátums porque se sopesan las posibles consecuencias. El problema es que el manipulador lo sabe, y te tiene agarrado por ahí promoviendo que traigas al primer plano unas consecuencias fatalistas y no unas consecuencias que realmente te beneficiarían.

¿Cómo pueden lograr controlarte?

Lo primero es establecer una relación de dependencia, puede ser una relación laboral, ideológica o sentimental. Tanto en las relaciones de pareja como en los fanatismos se da un mismo patrón: una parte tiene conflictos afectivos y la otra parte juega a llenar ese vacío. En las relaciones laborales o de colaboración la parte afectiva también está presente pero se desvela como una relación de respeto del que asume el rol aprendiz por el que asume el rol de experto.

Muchas veces no hay violencia visible, el manipulador juega con el sentido de justicia del manipulado. El manipulado quiere hacer las cosas bien, de forma correcta, con una moral limpia, en colaboración y sin faltar al respeto, por eso el manipulador usa argumentos morales para darle la vuelta a la lógica del manipulado y hacerle sentir culpable por lo que ha hecho, dicho o pensado. De este modo consiguen que lo que es lógico parezca ilógico a ojos de la víctima, porque logran hacer desaparecer del primer plano los datos reales.

¿Cuál es la responsabilidad de la víctima en esto?

Las mentes idealistas suelen ser muy buenas receptoras de mentiras para poder seguir soñando aunque todo su ser les esté diciendo que eso no es cierto. En este caso tenemos un trabajo de negación en el que debemos excavar para dejar de cosechar la decepción.

La mentira, como todas las relaciones, es una cooproducción. Entendemos que las personas tenemos una individualidad y un criterio, y asimismo, la capacidad de tomar decisiones o de dejar que las tomen por nosotros y conformarnos a ello. Por esta razón, cada vez que entramos en una relación debemos comprender que formamos el 50% de ésta y que tenemos nuestra respectiva parte de responsabilidad en lo que se crea y sucede allí.

Como víctima puedes plantearte si te estás negando la realiad, la verdad. Es decir, si niegas los datos que te llegan directamente a ti sin estar transformados por el pensamiento del otro. Voy a poner un ejemplo metafórico para mostar el mecanismo:

sobre la mesa tu ves un vaso y sabes que ese vaso sirve para beber. Pero llega el manipulador y te dice que ese vaso en realidad es un bolígrafo y que sirve para escribir. No entiendes cómo pero terminas queriendo escribir con el vaso, y luego compruebas que no funciona, pero aún así tienes a la otra persona diciéndote que no va porque eres tu quién le ha gastado la tinta o que no lo sujetas bien, o que muchas personas han escrito con ese bolígrafo antes. En estas circunstancias llegas a pensar que el problema eres tu. Pero el problema es que no te das la oportunidad de ver y juzgar por ti misma que lo que tienes en la mano es efectivamente un vaso y que sirve para beber.

Lidiar con el conflicto interior

Es vergonzoso para uno mismo reconocer que estas cosas me suceden porque no compruebo, no contrasto y no me hago preguntas incómodas. Es doloroso mirar y ver con claridad que participo de este virus psicológico decidiendo no ser libre.

Mienten de forma despiadada las personas que no tienen esperanza. Suelen mentir para ganar tiempo, pero en realidad es un camino muy largo porque una mentira lleva a otra mentira, y a otra, y después a otra. Querer una salida rápida es una muestra de inseguridad y que además genera desconfianza en el entorno. Esto es recíproco tanto para el mentiroso como para la víctima de la mentira ya que los dos alimentan esa falsedad, uno creándola y el otro aceptándola.

La verdad siempre saldrá a flote porque un vaso es un vaso, y un rotulador es un rotulador. Es la única manera de que veamos lo que en realidad tenemos en nuestra mano y lo único que nos va a enseñar a no comprar mentiras. Eso significa que la verdad es la única cosa que nos puede liberar de este círculo visioso: debe entrar en tu vida y ocupar un espacio grande de tu atención para que puedas escuchar su mensaje: “esto es lo que está aquí, y esto otro realmente no está aquí”, o “esta persona dice que me quiere pero no pasa ningún rato conmigo cuando tiene tiempo libre” o “hemos hecho un trato pero siempre que le toca cumplir con su parte sale con una excusa”.

No sirve de nada culpar al otro y tratar de hacerle entender que no tiene razón porque entonces acabaremos comprando otra mentira. Lo que es interesante plantearse es: <<Yo quiero ver>> porque cuando ves la realidad desde la confianza en tí mismo entonces todo recupera la lógica, te comprendes mejor y puedes hacer las paces contigo mismo.

Una vez hecho esto, si logramos cerrar el ciclo, podremos pasar a otra etapa de la existencia planteándonos qué nos gustaría poder experimentar en nuestras próximas relaciones y negándonos, por supuesto, a comprar más mentiras desde el Kilómetro Cero de esta etapa del viaje.

Lee más sobre los virus que nos atrapan y bloquean en La crítica como actitud ante la vida .

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