Autoestima: self-service

La autoestima tiene que ver con una valoración que una persona hace de sí misma. Será positiva en tanto que el sujeto se sienta satisfecho de lo que cree de sí mismo y será negativa en tanto que el sujeto tenga un concepto de la imagen propia que sea desagradable, degradante o destructivo.

La autoestima funciona como combustible y además tiene su propio procedimiento contable: si el proceso interior suma y da más energía gano autoestima, si resta y da menos energía entonces pierdo autoestima pudiendo llegar al déficit. ¡Si, si, números rojos! pero en este caso te robas a ti mismo.

Temas pendientes

La autoestima puede empezar a trabajarse de modo eficaz a través de las metas y propósitos. ¿Qué es lo que necesita cualquier persona para tener autoestima? Lo que necesita es creer en sí misma. Si viene una persona y te dice que eres inteligente, que eres bella o que eres simpática, puede ser que te guste oírlo y que entres en un estado emocionalmente agradable como respuesta al mensaje que te hace llegar el otro, pero eso no es ganar autoestima. Ganar autoestima es cuando una persona se dice a sí misma: soy inteligente, soy creativa o soy atractiva, y además se lo cree. Debe creérselo y no sólo decírselo. Debe obtener esa seguridad junto con la imagen mental que se le aparece.

Las personas tenemos la capacidad de mostrarnos a nosotras mismas que podemos hacer algo, y lo hacemos a través de la acción, sobretodo terminando con temas que tenemos pendientes -esas promesas mil veces incumplidas- porque aunque nos obstinemos en negarlo son cosas que nos resultan verdaderamente importantes.

La acción es una forma de corroborar ante nosotros mismos lo que somos capaces de hacer porque la acción devuelve inmediatamente una experiencia interior en función del compromiso aportado. Puede ser una acción visible o invisible, da igual, lo importante es que no hay nada como la experiencia vivida para elaborar teorías (propias) de peso. Las personas necesitamos que lo que pensamos concuerde con lo que hacemos porque, de este modo, lo que hacemos da coherencia a lo que pensamos y esa coherencia nos hace sentir en paz.

3 ejercicios self-service

Te planteo tres ejercicios para que los hagas en paralelo. Te servirán para trabajar tu autoestima desde casa y sin necesidad de pedir ayuda. Sólo tienes que centrarte en lo que sientes y piensas de verdad, porque así como nadie puede nacer por ti o comer por ti, tampoco existe alguien que pueda ganar autoestima por ti.

Agarra un papel y haz unas líneas para dividirlo en 3 columnas o filas. Cada sección tendrá un título: corto plazo (1), medio plazo (2) y largo plazo (3). Te lo explico con detalle:

1. OBJETIVOS A CORTO PLAZO – EFICACIA

Planteate objetivos a corto plazo en relación a tus deseos. Esto incluye periodos de 1 día a 1 año. Deben ser cosas realistas y cotidianas, cosas que puedas lograr en el día a día y que te ayuden a tonificar el músculo de la voluntad. Te servirán para poner límites en tu vida. ¡Pueden ser mil cosas diferentes! Planteate 1, 2, 3 o 4 metas semanales, por ejemplo, o cada día elabora tus metas para el día siguiente. No te pases porque lo importante es cumplirlo, así que más vale tener una sola meta y hacerla todos los días, que tener 4, 6 u 8 y dejarlo todo a medias.

La contabilidad emocional nos dice: si lo cumplo, creeré más en mí, por tanto sumaré energía, pero si no lo cumplo es muy probable que reste energía ya que me sentiré mal por no haber hecho algo que me planteé y comenzaré a crear un bucle del tipo ‘soy un desastre’, ‘no sirvo’, ‘nunca cumplo lo que digo’… etc.

Con el trabajo a corto plazo estamos cultivando la eficacia, el sentido de eficiencia que tenemos sobre nosotros mismos. Como yo cumplo mis propósitos y veo los resultados en poco tiempo, me doy cuenta de que soy eficaz, de que puedo hacerlo, de que si me pongo doy la talla.  ¡+++SUMA Y SIGUE!

2. OBJETIVOS A MEDIO PLAZO – ILUSIÓN

No podemos quedarnos sólo con los objetivos a corto plazo porque corremos el riesgo de volvernos soberbios con tanto subidón inmediato y, por tanto, te propongo otra fase que nos permite trabajar más allá de la potencia. Estamos cultivando nuestro centro y necesitamos que se consolide ese logro. En esta columna vas a escribir los objetivos que quieres cumplir en un plazo de 1 a 3 años, es decir que ya no se trata sólo de deseos sino que son proyectos. Ahora no sólo trabajas los límites sino que tienes horizontes. Con ello trabajas la paciencia y un tipo de confianza que te aporta más visión de conjunto. Esto se traduce en una sensación de realización mayor porque puedes ver más piezas del puzzle, en concreto unas piedras angulares que antes te pasaban desapercibidas. Puedes ser flexible con los plazos y ampliarlo más si quieres (hasta 4-5 años, por ejemplo). Para rellenar esta columna con un mínimo de dos cosas te puedes inspirar respondiendo a estas preguntas:

  • ¿Cómo me veo yo cuando me imagino feliz dentro de 2-3 años?
  • ¿Qué cosas tendré que no tengo ahora?

Con el trabajo a medio plazo estamos cultivando la ilusión. Tener ilusión y horizontes estabiliza el ánimo y es una fuente constante de autoestima. No tener ningún tipo de proyecto puede aburrir la vida y volver a a las personas amargas.

3. OBJETIVOS A LARGO PLAZO – SENTIDO

En esta columna empiezan a mariposear tus sueños. ¡Permítete soñar! ¿Corres el riesgo de que sean castillos en el aire y de verte por ello vulnerable? La verdad es que la creatividad y los anhelos de todos los humanos son inconmensurables, pero sin ellos no hay logros significativos. Te vas a centrar en objetivos que quieres cumplir en un plazo de 5 a 10 años. Intenta escribir al lado de cada objetivo la edad con la que te ves haciendo una cosa o la otra. Por ejemplo: ‘a los 50 me veo en una casa de campo’.

Con el trabajo a largo plazo estamos cultivando el sentido de nuestra vida. Sin este tipo de autoestima la vida pierde valor. Y el valor, tus valores, son las cosas que te hacen sobreponerte a las circunstancias.

Mantén presentes todos tus objetivos, aunque sea uno por cada columna, y guárdalos como brújula hasta que llegue el momento cierto. Sobretodo con el primer bloque podrás ver cambios inmediatos, y lo otro llegará a su debido tiempo junto con otros frutos de tu trabajo. Lo más seguro es que cuando llegues a cumplir los objetivos a largo plazo, estos hayan pasado por variaciones o hayan derivado a versiones mejores. ¡Es normal! Aportar a tus ideales cosas nuevas es completamente ecológico y es una marca indiscutible de tu evolución.

Para terminar, quiero resumir todo lo que hemos dicho en tres frases:

  • No tener eficacia es no valorate

  • No tener ilusión es no valorarte

  • No tener sentido es no valorarte

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