En busca del nosotros

Suele pasar en las sociedades (acentuando las occidentalizadas) que a lo largo de la historia pasamos de un extremo al otro. Siempre surge un movimiento fuertemente restrictivo y después, otro con ideología contraria logra sobreponerse y reinar o influir de manera contundente. Esto también pasa en la historia personal de cada individuo.

Mira para ti, primero para ti, y en especial para ti.

En el caso del mundo terapéutico [libros de autoayuda, psicología clínica, coaching, prácticas de relajación y otros tipos de actividades entorno a la salud] hemos pasado, en general (lo que más se vende y se difunde) de una filosofía moralmente restrictiva con uno mismo a pensar únicamente en el ‘yo’ y a vivir para satisfacer deseos irrefrenablemente. Sucede que se nos alienta desde instituciones ‘expertas’ a mirar primero por sí y luego lo demás y no nos damos cuenta de que eso es una artimaña más del individualismo -que nos separa de la participación democrática– y que en realidad nos aísla. Hoy quiero reflexionar sobre esto, porque los deseos son infinitos e inacabables en cada uno de nosotros y la vida nos obliga a elegir (a los idealistas también).

Receientemente nos están enseñando que si no nos damos a nosotros mismos en forma de ‘mirar por mí primero’ seremos incapaces de dar, como si no fuera compatible tener una identidad humana y vivir en la sociedad del yo. Y quizás sea cierto finalmente. Empoderarse y cambiar está muy bien, pero no tiene sentido si constantemente nos lleva a estados de  confusión prolongados hasta el extremo de cultivar solamente el egoísmo y tener conductas narcisistas como norma de vida. Cuando hacemos un balance, observamos que llega un punto en el que no sentimos más que insatisfacción ante cualquier cosa.

¡Suerte que tenemos a los sabios y podemos leerlos hoy y siempre!

A esta moda de la que os hablo, de ‘primero yo, primero yo’ la llaman mirar al interior, o también empoderarse, cultivarse e incluso realizarse pero mirar al interior y realizarse no tiene que ver únicamente con poner el foco en uno mismo y analizarse sin feedback. Mirar al interior es algo más global y complejo: resulta imposible y utópico analizar o comprender el interior humano si no miramos y analizamos la relación que tenemos con los demás. La autoconsciencia apareció gracias al desarrollo del lenguaje, y el lenguaje se creó por una necesidad social, no individual.

Observo de forma repetida en las personas con las que me encuentro y también en mí que cada quién no entiende sus propios problemas personales porque se mira a sí mismo como un yo diferente y no como un humano. ¿Qué quiero decir con esto? El estado de consciencia en el que una persona no se siente primero humano, antes de nada, antes que identificarse con cualidades y deseos exquisitos, es un estado incapaz de salir del espejismo y de empezar a entender lo que nos pasa a todos, lo que le pasa al ser humano, lo que está pasando en el mundo. En cambio es un estado de consciencia generalizado y repetitivo a lo largo del día, a través del cuál se ve lo que les pasa a los humanos [ellos] excluyendo la primera persona, como algo a parte a quién le pasan cosas muy distintas y personales.

La autoconsciencia apareció gracias al desarrollo del lenguaje, y el lenguaje se creó por una necesidad social, no individual

Y es que la esencia, lo que realmente importa, no es aquello que está dentro de uno o justo dónde está el otro, sino que es un espacio existente intermedio, es decir, la vida que tanto anhelamos se encuentra en el lugar que media los contornos y las separaciones, lugar del que formamos todos parte cada día. Es un lugar extenso, fuera de los límites del yo y que incluye también a éste, pero es el espacio de las relaciones, un espacio para ser estudiado, amado y comprendido que creamos juntos. Hace falta poner énfasis en un mundo de a dos, de a diez, de a miles, de a millones, hasta llegar a la infinitud del universo si queremos, para hallar el sentido profundo de la identidad.

Resulta imposible y utópico analizar o comprender el interior humano si no miramos y analizamos la relación que tenemos con los demás.

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