Mecanismos de resistencia. Retroflexión

La retroflexión es básicamente retornar contra sí mismo la energía movilizada. Como el resto de mecanismos de resistencia, tiene que ver con el control de sí mismo, de modo que puede ser un ajuste creativo derivado del hablarse a sí mismo, o puede ser un desajuste homeostático que se torna contra nosotros.

Este proceso se vuelve patológico o problemático cuando se abandona cualquier intento de influenciar al medio y el sujeto se convierte en una unidad separada y auto-suficiente, empleando la energía y retornándola todo el tiempo en un sistema exclusivamente intrapersonal y restringiendo la comunicación con el medio.

En la introyección, el mundo exterior me invade. En la proyección, yo invado al mundo exterior. En la retroflexión, yo invado mi propio mundo interior.

La retroflexión sana es necesaria, pues tiene que ver con la educación social, la madurez y la voluntad. De alguna forma es la que nos permite auto-gestionarnos conscientemente o no expresar todos nuestros impulsos y deseos agresivamente hacia las personas o hacia el medio sin determinar primero a dónde queremos llegar. Esto nos permite tener unos límites, que como he dicho en varias ocasiones nos permiten no sentir que vamos a enloquecer o que hemos perdido nuestras referencias más importantes para desenvolvernos y construir la realidad.

La retroflexión saca a la luz una lucha interior incesante entre dos instancias de la personalidad: la dominante, relacionada con el sentimiento del deber y la obligación impuesta (Top Dog según Perls) y la sumisa que a su vez es la que quiere complacer (Under Dog según Perls)

Niveles de retroflexión:

  1. El individuo se hace a sí mismo lo que quisiera que otros le hicieran. En este nivel hay aceptación a sí mismo. Tiende a ser una exacerbación de las satisfacciones narcisistas.
  2. Atención mínima a las propias necesidades. El sujeto se convierte en su propio policía habiendo introyectado numerosas prohibiciones. Tiende a ser una inhibición masoquista permanente de las pulsiones.

La retroflexión crónica será el origen de somatizaciones. La terapia por tanto consistirá en animar cualquier represión de las emociones, en amplificarlas hasta una catarsis liberadora. La retroflexión es la modalidad del contactar que permite evitar la ansiedad de la agresión. Necesitamos, pues,  liberar la tensión para que la persona conecte conscientemente con su conflicto interior, para que acepte y entienda mediante el contacto emocional aquello que evita, y para que experimente de forma plena dónde está la raíz de su peculiar modo de reaccionar.

Datos bibliográficos:

  • Erskine, R. G., & Moursund, J. P. (2014). La psicoterapia integrativa en acción. Desclée de Brouwer.
  • Vargas Callejas, G. E., Muñoz Vélez, J., & Bedoya Restrepo, J. A. (2016). Ciclo de la experiencia de 3 habitantes de calle Estudio de caso (Doctoral dissertation, Corporación Universitaria Lasallista).
  • Vila, D. P. (2014). Una introducción a la terapia gestalt.

 

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