Los 3 cerebros

Todos los aspectos de la de actividad humana relacionados con las emociones tienen su sede en el sistema límbico: pasiones, motivación, bases de la personalidad, atención, etc. No obstante para que exista una desarrollada inteligencia emocional y para poder hacer una buena gestión de las emociones, el cerebro reptiliano, el límbico y el córtex deben trabajar en sintonía.

Cualquier suceso externo llega a nosotros a través de los sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. La información que nos llega no puede ser absorbida en su totalidad, por lo que seleccionamos aquello que nos ha llamado más la atención o aquello se ajusta más a nuestros valores, creencias, intereses, guiándonos por nuestras experiencias de vida, y debido en gran parte al condicionamiento generado por el país de procedencia, la cultura, la familia, la escuela…

Todos nuestros procesos internos suceden a través de nuestra Neurología. De unos somos conscientes y de otros no y son muchos los estímulos que quedan archivados en nuestro inconsciente. Esos sucesos externos pasan a través de unos filtros neurofisiológicos internos: omisiones, distorsiones, generalizaciones, creencias, valores, expectativas, etc., Así se genera nuestra representación interna de la realidad. Esa representación interna produce en nosotros un estado interno, una fisiología, y por lo tanto, una emoción.

Para poder hacer una buena gestión de las emociones, el cerebro reptilíneo, el límbico y el córtex deben trabajar en sintonía.

Los tres cerebros:

Cerebro primitivo o reptiliano

Bulbo raquídeo, la protuberancia y el mesoencéfalo

Es el más antiguo. Suele equipararse al de los reptiles. Archiva las tácticas de supervivencia, tanto a nivel individual como de especie. Registra las estrategias y programas de vida, tanto innatos como aprendidos (ejecutar actos reflejos, construir y llevar a cabo las estrategias de evitación, huida y ataque, etc.). Responde de forma refleja ante las situaciones de estrés y de peligro inminente. Gran parte del lenguaje no verbal procede de este tipo de respuestas.

 

Cerebro límbico o antiguo

Tálamo, hipotálamo, hipocampo, amígdala cerebral, cuerpo calloso, septo y mesencéfalo

Permite al ser humano una mejor adaptación a los cambios el entorno, a atender mejor las necesidades del momento.

Junto con el lóbulo frontal, que es su prolongación, nos permite una mayor adaptación social. Según algunos teóricos podría ser el lugar donde archivamos las estrategias de nivel superior: las creencias y los valores que están directamente relacionados con el desarrollo emocional. Actúa como un filtro seleccionador de la información que llega al córtex. Opera fundamentalmente de forma dicotómica:, dividiendo los hechos o experiencias en agrado/desagrado o atracción/rechazo.

Todos los aspectos de la de actividad humana relacionados con las emociones tienen su sede en el sistema límbico: la memoria involuntaria, las pasiones, la motivación,  el hambre, la atención, los instintos sexuales, las bases de la personalidad, la atención, la conducta.

ambos cerebros están conectados y combinan y mezclan la información interior y exterior. Para ambos lo que se imagina tiene tanto valor como un hecho real, lo que explica que una emoción fuerte bloquee la razón y la comprensión.

 

Córtex

Capa neuronal que recubre los lóbulos prefrontal y, en especial, frontal. 

Es el cerebro más evolucionado, cerebro mamífero reciente. Lo compartimos con algunas especies, aunque nos diferencia el mayor perfeccionamiento del lóbulo frontal. Aporta fundamentalmente la capacidad de razonamiento, análisis, creatividad, intuición, lenguaje verbal, conciencia y, por tanto, capacidad de elección. Se le considera frío y calculador porque responde de forma distanciada en lo que respecta al estado emocional.

Las emociones son el resultado de lo que pensamos, de cómo lo pensamos y la actitud corporal que adoptamos.

El comportamiento, la conducta verbal y física es el subproducto derivado de las emociones, ya que son estas las que impulsan a la acción.

Las emociones son el estímulo de todo tipo de acciones, desde las más simples hasta las más poderosas y eso es lo que las hace tan importantes en nuestra vida. También ayudan a organizar la experiencia, la compresión que tenemos de los hechos vividos. Son las que dirigen, guían y provocan nuestras acciones.

Datos Bibliográficos:

  • Asensio, M. P. (2012). APORTACIONES DE LA PNL A LA EDUCACIÓN EMOCIONAL. Avances en Supervisión Educativa, (16).
  • Bavister, S., & Vickers, A. (2005). Programación neurolingüística (PLN): las claves para una comunicación más afectiva. Editorial AMAT.
  • Braidot, N. (2009). Neurociencia aplicada al razonamiento y la creatividad humana.
  • Braidot, N. (2004). Neurociencia aplicada a la toma de decisiones, aprendizaje y comportamiento. Personal Home Page Néstor P Braidot.
  • O’connor, J., & Seymour, J. (1992). Introducción a la programación neurolingüística. Ediciones Urano, SA.
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