Mecanismos de resistencia. Introyección

Entre las diversas fuerzas que cohabitan dentro del individuo, la que resiste representa el papel de un saboteador, y de hecho se la considera, no como un agente del yo, sino del anti-yo. Hablamos siempre en el contexto de interacción entre el individuo y su ambiente, y por ello definimos ‘resistencia’ como cualquier obstáculo intrapersonal que bloquee la evolución del individuo de forma que reprima la conducta natural del sujeto.

La Gestalt y otras formas de psicoterapia entienden que la barrera/bloqueo debe ser eliminada para que pueda alcanzarse la meta legítima, la que permitirá concluir un ciclo de forma satisfactoria.

En este y en los posts de las próximas semanas vamos a conocer algunas de esas formas que tenemos las personas de sabotear nuestros proyectos y la construcción de un destino deseado. ¿Quieres comprenderlas y comprenderte mejor?

Introyección

Introyectar significa poner dentro, es decir que algunos elementos son asimilados por el organismo y se convierten en la personalidad de la persona. El mecanismo del introyector trata de hacer a los otros lo que le gustaría hacerse él a sí mismo.

Está gobernado por los “debería” morales de los otros, que es la asimilación no nutritiva de un rol o varios de ellos. A este tipo de guión interno le llamamos también perro de arriba, padre autoritario o intransigencia.

Ante los cambios, la persona se llena de angustia y asume una actitud defensiva.

El introyector minimiza la diferencia entre lo que acepta completamente como viene y lo que realmente desearía si pudiera discriminarlo. Digamos que traga entera la información que le viene de otros, sin contrastar o cuestionar primero según su propia percepción o experiencia. De esta manera el individuo neutraliza su existencia por cuanto evita la agresividad que se requiere para desestructurar lo que existe.

Muchas personas acuden a su primera sesión de Terapia en esta fase, yo lo llamo el ‘¡Basta Ya!’, la persona está harta y no sabe muy bien como salir de ese hastío, y lo que tiene que hacer en esta etapa es enfadarse. En terapia le ayudamos a tomar consciencia de su enfado, a expresarlo y a determinar exactamente que es lo que quiere y espera de sí mismo desde el momento en que ya puede expresar lo que le había mantenido agotado.

¿Qué nos conduce a la introyección?

  • La pereza como necesidad inicial de tomar las cosas como vienen con la finalidad de poder desembarazarse de ellas lo antes posible.
  • la impaciencia por engullir una opinión o punto de vista rápidamente, la voracidad por tener lo más posible lo más pronto posible.

Los peligros básicos de la introyección son dos:

1. Cuando una persona introyecta no desarrolla una personalidad propia ya que su energía está ocupadísima en complacer a los cuerpos extraños y ajenos que están en su sistema.

2. La introyección contribuye a la desintegración de la personalidad del individuo. La tarea primordial para deshacer la introyección consiste en establecer dentro del individuo un sentido de las elecciones que le son accesibles y su capacidad de diferenciar el yo del tu.

Datos Bibliográficos:

  • Cárdenas, R. P., & de Psicoterapia Gestalt, S. Desensibilización y Retroflexión a través de un caso clínico.
  • Kepner, J. I. (2011). Proceso corporal: Un enfoque Gestalt para el trabajo corporal en psicoterapia. Editorial El Manual Moderno.
  • Naranjo, C. (1990). La vieja y novísima Gestalt: Actitud y práctica de un experiencialismo ateórico. Cuatro Vientos.
  • Perls, F. S., & Baumgardner, P. (2006). Terapia gestalt. Pax México.
  • Sassenfeld, A. La resistencia y los mecanismos de la neurosis en psicoterapia gestáltica.

@ La imagen de portada es de Raúl Álvarez, ‘Engullido por Poseidón’

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