¿Cuáles son mis representaciones internas?

Te propongo una actividad práctica para que compruebes tu mismo cómo funciona tu mundo interior y cómo tal funcionamiento influye en tu estado, en tu actitud y en tus actos.

La PNL brevemente

La PNL nace en los años 70 de la mano de Richard Bandler y John Grinder en los Estados Unidos de América. Lo que hicieron estos dos investigadores fue observar atentamente los trabajos y labores de tres grandes terapeutas de la época: Fritz Perls, creador de la Gestalt; Virginia Satir, gran terapeuta familiar, y Milton Erickson, el gran hipnoterapeuta del S. XX.

Este modelo nos explica cómo cada uno de nosotros nos representamos la realidad internamente de forma subjetiva, de modo que esa representación interna es diferente en cada uno de nosotros. Lo importante es entender cómo a través de ese mapa de la realidad vamos configurando nuestra vida y nuestras relaciones y para ello te propongo un magnífico ejercicio de auto-observación.

PNL: cada uno de nosotros nos representamos la realidad internamente de forma subjetiva.

¿Quieres probarlo?

Primero te voy a facilitar un dato importante para que puedas hacer el ejercicio con más profundidad, ten en cuenta que nuestras representaciones internas se pueden dar en dos estados:

  • Estado Asociado: revivimos una experiencia de nuestra vida, a través de nuestra representación interna, es decir, como si estuviera ocurriendo ahora mismo de nuevo, con todas las emociones, sentimientos, pensamientos, y sensaciones.
  • Estado Disociado: revivimos una experiencia de nuestra vida como si estuviéramos en el cine, o en el teatro, es decir que experimentamos de nuevo la experiencia como si se proyectara una película en la que nosotros somos los protagonistas, y nos podemos ver a nosotros mismos externamente. Al observar como espectadores la propia experiencia, estamos más distanciados de nuestras emociones, sentimientos y sensaciones, así como también de nuestro diálogo interno.

 Un ejercicio experiencial introspectivo

 PARTE 1: Observación

1.- Elige  una experiencia agradable que hayas tenido, un recuerdo bonito, que te dé placer.

2.- Traélo a tu mente y concéntrate en él.

3.- Observa las submodalidades visuales, auditivas y kinestésicas. Es decir, todas las sensaciones: desde dónde salen, qué sientes, en qué parte del cuerpo, ¿Hay olores? ¿Hay texturas? ¿Hay cosquilleos o vértigo en alguna parte del cuerpo? ¿Qué les pasa a tus músculos? ¿Y a la expresión de tu rostro? Concéntrate y observa todos los detalles sin analizarlos.

(Cuando termines el ejercicio puedes escribir todas esas sensaciones si quieres, para acceder a los datos más adelante y seguir trabajando en esta introspección de manera profunda).

4.- Observa también si tu estado es asociado o disociado.

PARTE 2: el yo activo

5.- Ahora entra de nuevo en aquel lugar en el que estabas, recopila todas las sensaciones que habías conseguido captar, no fuerces, simplemente siente de forma libre y relajada, sin juzgar.

6.- Imagina que tienes un mando a distancia o, si lo prefieres, un ratón de ordenador y comienza a experimentar tocando botones para hacer cambios deliberadamente en las submodalidades.

7.– Primero realiza cambios a nivel visual: cambia el color, cambia el tamaño, aléjala o acércala, asóciate, disóciate… experimenta, diviértete con el control remoto, paséate y báñate en sensaciones y cámbialas a tu antojo con ayuda de la imaginación.

8.- Después empieza a realizar cambios a nivel auditivo: cambia el volumen, el tono, el ritmo, la frecuencia… Y observa cómo cambia su efecto en tus sensaciones y emociones…

9.- Sigue con el resto de modalidades, tal y como se te antoje, tal y como te plazca.

Lo más importante es que al final del ejercicio hayas hecho la observación de todos los cambios que se producen entre la parte-A del ejercicio y la parte-B y que hayas formulado unas conclusiones propias en referencia a tus estados y tu capacidad de cambio.

¿Qué ha pasado?

Acabas de entrenar tu voluntad, ¡En serio! Acabas de hacer un ejercicio de conexión contigo mismo, una meditación guiada, una autoobservación activa. Además de esto, lo que quería mostrarte era la experiencia en primera persona del efecto que cualquier representación interna tiene en nosotros. De este modo es más fácil aprender que el estado interno que una represetación mental nos crea depende de las submodalidades de la misma, independientemente del contenido. ¿Lo has comprobado? Me gustaría mucho que me mandaras un mensaje o que escribieras un comentario contándome tu experiencia.

El estado interno que una representación mental nos crea depende de las submodalidades de la misma, independientemente del contenido.

Otra forma de cambiar el estado es cambiando la fisiología: es muy difícil estar deprimido si estamos caminando deprisa y con la mirada al frente…

Pero de este tema hablaremos en otro artículo, así vamos asimilando poco a poco.

Glòria Naranjo Muñoz // Salud · Bienestar · Cambio

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