Quiero saber lo que siento

Siempre va a haber factores sobre los que podemos tener el control y otros sobre los que no. A veces parece que los terapeutas queremos transmitir a toda costa que el funcionamiento entero del mundo depende del interior del ser humano, pero en realidad no es exactamente así.

 

La unicidad del organismo

El organismo es uno y todos los factores que interactúan con él van a influenciar en la experiencia que nos llevamos y que tratamos de integrar en cada momento: si tomamos medicamos eso va a influenciar en nuestro estado de ánimo y pensamientos, como también nos va a influenciar el funcionamiento físico, mental, social o emocional, y también aquellos alimentos que consumismos. El dolor (físico y mental) es una experiencia más y no puede, por tanto, separase de todo ello.

A veces parece que los terapeutas queremos transmitir a toda costa que el funcionamiento entero del mundo depende del interior del ser humano, pero en realidad no es exactamente así. Siempre va a haber factores sobre los que podemos tener el control y otros sobre los que no. En general intentamos que la persona que nos consulta descubra más lugares dentro de sí sobre los cuáles si que tiene el poder de gestión. Pero vamos por partes…

Dolor y sufrimiento

Podemos advertir una diferencia importante entre dolor y sufrimiento. El dolor es inevitable, mientras que el sufrimiento no lo es. El dolor es la experiencia inicial: si me hago un corte en el dedo mientras cocino, si descubro que mi pareja me engaña después de haberme prometido fidelidad, todo eso duele y no hay forma de huir de ese dolor ni tampoco de esquivarlo.

El sufrimiento, en cambio, es lo que creamos nosotros cuando nos resistimos tal experiencia de dolor o la negamos. El sufrimiento es una especie de autotortura con formulaciones del tipo: ‘no es justo’, ‘siempre me pasa a mi’, ‘por mi culpa’, etc. La fórmula sería la siguiente:

Dolor + Resistencia = Sufirmiento

Cuando siente dolor, una persona no instruida se aflige, lamenta y desespera. Con lo cual siente dos dolores, el físico y el mental. Es como si le dispararan una flecha y justo después otra, con lo que sentiría el dolor de dos flechas.

<<relato atribuido a Buda>>

¿Cómo podemos reducir el sufrimiento desde casa?

Os recomiendo practicar ejercicios de Mindfulness (no os asustéis con este nombre de moda que suena a píldora en inglés vacía de contenido).

Mindfulness significa simplemente hacer cosas con concentración específica, fijándonos en lo que nos sucede en ese momento, en las sensaciones que tenemos, en lo que somos capaces de percibir. Al comienzo pueden bastar unos minutos al día y podemos incluír esta práctica dentro de alguna actividad cotidiana breve como: lavarnos los dientes, caminar, lavar los platos, ducharnos, cocinar, abrazar a una persona, hacer el amor…

Por ejemplo, si decido empezar a practicar cuando lavo los platos en casa lo que voy a hacer es: notar la temperatura del agua, notar como el agua me acaricia las manos, notar como la espuma se vuelve densa o desaparece, escuchar el sonido de los cubiertos, del cristal, de la cerámica, del agua, observar conscientemente los colores de cada objeto que entra en contacto con mis manos.

También puedo elegir fijarme sólo en un estímulo, si me resulta más sencillo al comienzo. Por ejemplo si decido hacerlo mientras me ducho, puedo simplemente concentrarme en el sonido del agua, o sólo en la temperatura, o sólo en los olores.

Los beneficios de la práctica:

Los beneficios de la concentración en el ahora son notables con sólo una sesión de esta práctica, de modo que uno puede sentirse mejor solamente con unos minutos de atención plena. A largo plazo se pueden experimentar logros espectaculares que nos cambian del todo la vida.

Te menciono algunos beneficios con el objetivo de animarte a practicar:

  • Un entrenamiento de tan sólo 20 minutos durante tres días puede reducir significativamente la intensidad del dolor (físico o mental) y la ansiedad.
  • Unas pocas sesiones de entrenamiento pueden bastar para incrementar de manera significativa la tolerancia a situaciones adversas.
  • Una sola sesión de 20 minutos de concentración que nos permitan experimentar amor y bondad pueden reducir de manera significativa el dolor de las migrañas, el dolor de espalda y, por supuesto, el estrés.

Glòria Naranjo Muñoz // Salud · Bienestar · Cambio

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