¿Qué elige una mujer?

Una mujer que elige, elige para sí lo mejor: aquello que la lleva a evolucionar. La evolución requiere exploración. Una persona que no ha explorado no puede elegir. Una persona que no ha salido de los paraguas que le han dado sombra a sus primeros días de vida no ha explorado.

En estos días de polémica burkini si/no, observo que toda persona moralmente ‘tolerante’ se posiciona en el lado liberal que habla de libertad de expresión, el que defiende que cada quién lleve lo que quiera si es que lo ha elegido para sí mismo, el que recoge el arco-iris de las religiones danzando con las manos entrelazadas y cantando una misma canción. Es una opción con la que es fácil identificarse porque es inclusiva, comprensiva, amable, respetuosa y al fin, siempre moralmente heroica.

Pero para mí no es nada fácil posicionarme hoy allí dónde siempre me había posicionado. Algo ha cambiado, me hago muchas preguntas al respecto, y os voy a compartir mis reflexiones sobre el burkini y derivados, lo que pienso de las religiones y también lo que se me ocurre sobre qué es o no es la libertad.

Me resulta sobrecogedor pensar que una mujer podría elegir para sí la represión que cualquier religión le prepara: las mujeres budistas del Tíbet no pueden ser maestras, sólo discípulas, las monjas no pueden celebrar ceremonias en las iglesias como máxima autoridad religiosa, ninguna mujer con velo puede ser Imán… Una religión no debería tener esa clase de restricciones, cómo tampoco tendría que tenerlas con las vestimentas en relación a un sexo y al otro no.

Estoy en contra de que una mujer ‘deba'(porque lo dice su religión) llevar velo, y me indigna aún más que así sea en un pueblo laico. En cualquier caso no voy a discriminar, a menospreciar o a faltar al respeto a alguien que lleve burkini, velo o una cruz, ni a alguien que rece la Biblia, el Corán o la Torá. Las personas son personas ante todo y lo interesante aquí es ahondar en la reflexión sobre lo que es una imposición y lo que es una libre elección. Con certeza hay ropas y símbolos con significados sociales determinantes y que llevan consigo un proceso de sumisión humana fuera del alcance de la voluntad e incluso de la consciencia. Eso no podemos verlo como algo positivo y sin importancia. Estoy en contra de que las mujeres ‘deban’ (porque lo dice su religión) llevar burkini en las playas de Francia y en las olimpiadas. Una playa que permita el burkini en un pueblo laico tendría que ser tan libre de expresión entonces como para permitir que quién lo desee vaya completamente desnudo. ¿Querría una mujer con burkini permanecer en una playa con hombres y mujeres desnudos alrededor suyo?

No voy a discriminar, a menospreciar o a faltar al respeto a alguien que lleve burkini, un velo o una cruz, ni a alguien que rece la Biblia, el Corán o la Torá.

El respeto es algo fundamental que enriquece y da valor a toda relación humana y social. No me parecería nada bien que hicieran sentir mal a una mujer que va a la playa con una prenda que ella desee llevar o quitarse, una cosa así no cabe en mi moral. No obstante hay una pregunta fundamental: resultaría ridículo que una persona fuera a una playa de Irán o de Arabia Saudita haciendo topless o nudismo, ¿verdad? Y por supuesto nadie se lo permitiría y tal persona tendría que aceptar que hay unas normas de convivencia cuando uno viaja o vive en un País. ¿Por qué en los Países europeos se debe permitir todo? ¿Hasta dónde la libertad de expresión puede llegar a ser contradictoria y sin sentido? ¿Es la libertad de expresión un lugar colectivo sin normas? Esto último no lo creo, pues siempre hay un marco social de convivencia en la comunidad. A fin de cuentas poner una norma no tiene por qué ser entendido como una discriminación aquí pero allí no.

Hace poco leí en un diario, ahora no recuerdo cuál, un breve reportaje en el que se entrevistaba a distintas chicas criadas en Catalunya y con ascendencia musulmana. La heroína era una estudiante de esas que brillan con matrículas de honor y Cum Laude, era una alumna sobresaliente decía el artículo. Habían otras con vidas menos premiadas, pero no menos currantes, que habían decidido no utilizar el velo cuando llegó la hora de elegir en la vida adulta. Pero ella, la estudiante excelente ‘lo había decidido por sí misma’ quería llevarlo con convencimiento interior de que era practicante del islam. ¡Y me convenció! Salía su rostro en la foto y con tantas capacidades intelectuales me parecía contradictorio que no lo hubiera elegido ella. La verdad es que a simple vista nada ni nadie la obligaba, pero me persigue su historia y otras historias parecidas, por las noches entre sueños y por el día entre horas, así que tuve que hacerme nuevas preguntas sobre ella y sobre todo aquello que podía significar para ella y lo que significa para mí, tanto su decisión como el convencimiento de que ella o yo somos personas libres. El debate no está cerrado, ni mucho menos. Espero tener aún muchas conversaciones al respecto para ampliar mi punto de mira, pues resulta ser una tarea siempre imprescindible.

¿A cuánta gente conocéis a quién la seguridad interior le haya llevado a practicar una religión seriamente sin que nadie antes le haya inculcado unos cuántos preceptos sobre la vida aquí o en el más allá? ¿A cuánta gente conocéis que practique una religión seriamente sin que sus valores no pasen por el flotador religioso de lo que es vivir una vida libre de pecado? ¿Cuánta gente vive una religión estrictamente después de haber encontrado un centro de gravedad libre de obligaciones culturales impuestas? ¿Cuántas religiones enseñan a las personas la auto-regulación emocional? Es decir ¿Cuántas enseñan que la persona escuche su corazón así como las señales de su cuerpo en relación a sus experiencias? ¿Cuántas enseñan a vivir y a comportarse sin que la persona deba cargar con una represión infundada de su naturaleza basada en la culpa?

Otra cosa es practicar unos principios de vida espirituales seriamente, esto es, tener una experiencia ética principalmente por dentro, experiencia de coherencia en el pensar, en el decir y hacer. Una experiencia dónde un género no es inquisidor del otro sexo, ni una persona es inquisidora de otro ser. Tal forma de vivir la vida está lejos de reducirse a algo identificable con una vestimenta o con unas costumbres que no admitan cambios o apertura. La religión sería inofensiva si de verdad se practicara con total tolerancia a la experiencia interior individual y con derecho a equivocarse, pero por lo visto es causa de disputas sociales y personales muy graves que generan daños interminables.

Estas son sólo algunas de las preguntas que planteo… e inevitablemente (como lo que quiero es hacerme entender) vienen con una justificación de por qué mi pensamiento no es islamofóbico ni homófobo, aunque quizás sí menos tolerante que antes en lo que a la acceptación de ideas ‘libres’ se refiere, porque al final tolerarlo todo tampoco es sinónimo de ser mejor persona.

  • no soy islamofóbica por no tolerar que se arrasen los derechos fundamentales y la dignidad de las personas.
  • no soy islamofóbica por no querer que en un pueblo laico se pierdan -a la larga- los derechos que mantienen nuestra vida espiritual fuera de marcos religiosos que constriñen a las personas y en especial a las mujeres.
  • no soy islamofóbica por no poder tener una conversación hasta el final con alguien que tiene un pensamiento que vulnera la igualdad de condiciones entre humanos.
  • no soy islamofóbica por decir que cualquier religión tiene el deseo de expandirse y de radicalizar a más y más gente en favor de un sistema social de funcionamiento patriarcal y que gracias a eso tenemos guerras y muerte y veneno en la mente, en lugar de paz.
  • no soy islamofóbica por no dejar que se prediquen, patenten o implanten conductas o muestras simbólicas a favor de la castración de ninguno de los derechos de cualquier persona humana.

Una mujer islámica y que lleve velo deberá darme un argumento que me convenza de que ella ha elegido serlo (no vale que el argumento me lo dé otra persona que no sea ella, y no vale que el argumento lo haya tomado de las frases literales usadas por los hombres de su comunidad) deberá convencerme de que ella ha decidido llevarlo después de haber vivido una vida libre, y después de haber experimentado con su identidad todas las posibilidades a las que le haya llevado su curiosidad humana y todos los límites en los que haya querido plantarse y decir: hasta aquí.

Este enlace os llevará artículo que no os podéis perder si os interesa el tema, porque es a partir de aquí que empiezo a creerme que algunas mujeres, SÍ ELIGEN, el Islam.

http://www.eldiario.es/theguardian/Dinamarca-inaugura-mezquita-dirigida-mujeres_0_553295260.html

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