Mapa de identidadades

La identidad es algo que de forma evolutiva se va modificando, y de la que sacamos dos tipos de imágenes. Una más íntima que es lo que somos y otra más enfocada hacia el exterior que es ‘lo que creemos ser’. Tal cosa no es negativa sino natural y debida a nuestra condición social.

Os voy a hablar de dos puntos de referencia para trabajar nuestra identidad: en este post hablaremos de la pertinencia, y en el próximo hablaremos de los límites.

LA PERTINENCIA:

Imaginemos (o recordemos) un momento en qué una persona intenta integrarse en un grupo.

En el grupo se empieza a llevar a cabo una conducta que a la persona en cuestión no le gusta y no comparte, pero resulta que esa conducta se debe llevar a cabo en el grupo como signo de identidad grupal, es decir, que llevar a cabo esa conducta hace que un miembro sea incluido y aceptado como miembro del grupo y no llevarla a cabo sería una razón de exclusión. Quizás las personalidades que forman el grupo tengan en común muchas otras cosas (se sepan o no se sepan explícitamente) pero lo que importa para ser aceptado es cumplir ese requisito: realizar la conducta simbólica del grupo (pensar en la conducta que queráis, mejor en una conducta que os incomode y que no os guste).

La persona que en un principio quiere formar parte de ese grupo o afiliarse con algunos de sus miembros puede realizar la conducta y faltar a sus propios principios o puede tener también dos tipos de reacciones (interiores) alternativas si decide no llevar la conducta a cabo:

  • Si tiene una identidad sana, resolverá su duda existencial con una afirmación interior del tipo: “este no es mi lugar en el mundo, debo seguir buscando y experimentar otras cosas”.
  • Si tiene dificultades con su identidad, seguramente no resolverá la situación y entrará en una contradicción interna muy dolorosa a la que llegaría por este camino: “yo no tengo ningún lugar en el mundo, no formo parte de ningún sitio por más que intento, nadie va a entenderme nunca”.

Debemos entender que la afiliación es una necesidad humana importante, aunque los niveles de intimidad de nuestras afiliaciones puedan variar de forma abismal de una persona a otra, y aunque paralelamente tengamos claro cuáles son nuestras cualidades no sociales. Todo depende del gusto, de la experiencia, del carácter y de las creencias pero en cualquier caso nadie sano ( a no ser que sea un maestro ermitaño de vida espiritual que elige temporalmente esas experiencias) puede vivir al margen del sentimiento de afiliación en una sociedad.

Nos necesitamos los unos a los otros, para obtener y para entregar, para sentirnos acogidos y para sentir que ofrecemos algo útil.

LOS LÍMITES: ¿Quieres leer más sobre la identidad y los límites? Seguimos aportando datos a este mapa sobre el concepto de identidad en el siguiente link:

https://akomasalud.com/2016/09/02/identidades-barreras-y-limites/

Glòria Naranjo Muñoz // Salud · Bienestar · Cambio

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