Una pausa al amor incondicional

Dáselo a una víctima, y la víctima te acabará persiguiendo. Dáselo al verdugo y el verdugo te acabará matando. Dáselo a un salvador y acabarás por ser su esclavo.

El amor incondicional como ideal

El ideal de amor incondicional ha hecho mucho daño, sobretodo a las mujeres, a lo largo de la historia. Esta clase de amor convive, queramos o no, con otras formas de la naturaleza humana, y nos ha perjudicado en la medida en que no nos ha dejado poner límites justos y adecuados a las relaciones que no nos benefician.

Hablamos mucho de amor incondicional, somos románticos hasta la médula con ese concepto y lo descontextualizamos hasta aislarlo de la realidad. El coste es que lo idealizamos tanto que a la práctica nos hallamos con que las relaciones no sólo se fundamentan en el amor incondicional sino que el desarrollo humano bebe también de otras fuentes que lo complementan.

El amor incondicional, si está proyectado sin más, si no está bien integrado en uno mismo, nos atrapa con su bondad en las fauces y las garras del depredador que nos elije. El amor incondicional ha de ser sólido, mucho más sólido de lo que imaginamos cuando nos dejamos enmascarar por las fragancias aromáticas del incienso que desprende.

El amor incondicional sólo puede existir de veras en un estado de contemplación, y a no ser que elijas el estado de consciencia contemplativo como forma de vida, el amor incondicional va a dejar que muera el amor verdadero.

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Te invito a hacer un viaje por el realismo

Te invito a hacer un viaje por el realismo sin dejar de soñar, porque es en ese espacio dónde realmente vas a encontrarte a ti mismo. Aunque busques hacer un trabajo espiritual profundo, hay que andar peldaño por peldaño para no caer en picado.

Querer entrar en una esfera de amor incondicional cuando uno no ha plantado aún los muros de su casa, es como estar durmiendo en la calle sin la más mínima preocupación por el futuro.

Amar incondicionalmente cuando uno no ha forjado unos límites flexibles y claros es una irresponsabilidad, es un abandono de la propia esencia que deja vencer a la pereza -o al vértigo- en vez de construir, en lugar de aceptar la propia inexperiencia. ¡Nótese la paradoja! ¿Será que una persona no puede amar incondicionalmente hasta que esté presta y posicionada en su propio camino? Porque a veces parece que estamos dispuestos, pero la verdad es que no estamos posicionados.

El amor incondicional es, en ese contexto, un deseo y los humanos estamos llenos de necesidades. Las necesidades han de satisfacerse previamente a los deseos, pues son prioritarias.

Nos hallamos a nosotros mismos cuando somos capaces de decir: ‘yo necesito esto y esto, y hasta que no tenga esto voy a seguir necesitando, y mientras siga necesitando no voy a poder obviar esa necesidad’.

Es una tarea más profunda, mucho más espiritual, ser sincero que intentar eliminar el Ego o la materia. Primero hay que encontrar materiales sólidos, útiles y que nos puedan pertenecer, entonces hay que elegir los mejores que puedan conseguirse y empezar la casa por la base.

Las necesidades han de satisfacerse previamente a los deseos, son prioritarias.

Una vez que la casa ya tiene la forma elegida, o se parece ya a la casa que queríamos ver, entonces podemos estar convencidos de que avanzamos conscientemente, y de que podemos llevar a cabo con libertad nuestra forma de vida.

Pausa, introspección y reflexión

El amor incondicional y la sumisión del espíritu no pueden casarse, eso es lo que quiero que entiendas.

Hemos de aprender a escuchar, pues sin escucha no hay amor que valga, y después de saber escuchar hemos de aprender a hacer caso: hacer caso a los avisos que nos llegan de dentro, y no tanto a las sugestiones que nos impone el exterior y que acaban condicionando nuestra vida y nuestro nivel de consciencia de lo que podemos llegar a experimentar sobre nosotros mismos.

¡Respira! Ya estás empezando a sentir…

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