Sobre la clasificación de los trastornos mentales

El síntoma no explica la totalidad de la personalidad y los sistemas diagnósticos CIE y DSM atienden esencialmente al síntoma.

SOBRE LA CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS MENTALES:

No podemos olvidar la dimensión psíquica de la persona sobre sus vivencias. Hay que valorar los recursos que desarrolla para afrontar, compensar e incluso modificar su sintomatología, y son muy importantes los aspectos relacionales de su vida que también pueden influir en la evolución del trastorno.

Evidentemente no se pueden excluir los factores biológicos, ya que los desequilibrios químicos y orgánicos también existen, y es necesario tener una base científica con información sobre los síntomas, así como un lenguaje común que nos permita intercambiar información a todas aquellas personas que estudiamos la mente humana; pero necesitamos perspectivas lo más integradoras posibles porque todos los planteamientos son complementarios, pues el psiquismo es una interacción de factores biológicos, psicológicos, familiares, sociales y culturales. Y en esa relación multidireccional se halla el origen del sufrimiento humano.

El experimento que expondremos a continuación es interesante y nos muestra cómo la ciencia exacta es sólo un posicionamiento y una forma de ver el mundo que se ha establecido hasta llegar a influir en el funcionamiento normativo del pensamiento individual,  social, cultural y político.

La psicopatología trata de unas condiciones que difícilmente pueden ser reducidas a una etiqueta diagnóstica, porque afectan la totalidad de la vida de la persona.

EXPERIMENTO DE ROSENHAN (1973):

David Rosenhan entrenó a once personas para que simularan tener alucinaciones auditivas para ser ingresadas en diferentes hospitales psiquiátricos de Estados Unidos. Una vez ingresados, los falsos pacientes regresaban a su comportamiento normal y comunicaban a los profesionales que se encontraban bien y que no escuchaban más voces. Aun así, los profesionales de las instituciones continuaban tratándolos como si presentaran sintomatología congruente con el diagnóstico que se les hizo en el momento del ingreso.

Rosenhan concluyó entonces que la asignación de una etiqueta psiquiátrica predisponía a ser tratado de acuerdo con esta, con independencia de la conducta real que manifieste la persona.

Posteriormente, uno de estos hospitales retó a Rosenhan a enviar de nuevo a falsos pacientes para comprobar si el personal era capaz de reconocerlos. En las siguientes semanas, de los 193 nuevos pacientes que ingresaron, se identificaron 41 falsos pacientes, ¡cuando en realidad Rosenhan no había enviado a ninguno!

Este experimento constituye una fuerte crítica al diagnóstico psiquiátrico. Rosenhan concluyó que los diagnósticos psiquiátricos están solo en la mente del observador, no son resúmenes válidos de las características que realmente muestra un individuo.

MÁS CRÍTICAS A LOS SISTEMAS DE CLASIFICACIÓN:

A pesar de los años que han pasado desde el experimento de Rosenhan, no se puede decir que las críticas a los sistemas de clasificación de los trastornos mentales hayan sido superadas, más bien al contrario, la publicación del DSM-5 las ha reabierto. El grupo ICPN envió una petición formal al Colegio de Psiquiatras de Inglaterra para abolir los sistemas de clasificación diagnóstica CIE y DSM. En su comunicado No more psychiatric labels (2013), a partir de una revisión exhaustiva de la evidencia científica, el ICPN llega a las conclusiones siguientes:

  • El uso de los diagnósticos psiquiátricos aumenta la estigmatización.
  • La utilización de diagnósticos psiquiátricos no ayuda a la decisión sobre el tratamiento que se debe elegir.
  • El pronóstico a largo plazo de los problemas de salud mental ha empeorado.
  • Estos sistemas de clasificación imponen las creencias occidentales sobre los trastornos mentales en otras culturas.
  • Existen modelos alternativos, basados en la evidencia, capaces de proporcionar una atención eficaz en salud mental.

Fuentes bibiliográficas:

  • Elena Requena Varón, Bases conceptuales y sistemas de clasificación de la psicopatología.
  • Rosenhan, D. L. (1974). On being sane in insane places. Clinical Social Work Journal2(4), 237-256.

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