Emociones positivas y evolución

Las emociones positivas desempeñan un importante papel en la evolución: amplían nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales y los hacen más duraderos.

La alegría, la felicidad o el interés amplían nuestra conciencia, potencian las acciones exploratorias y la aparición de pensamientos originales y distintos.

Es de gran valor para la colectividad que cada quién se encuentre y se halle haciendo aquello que verdaderamente tiene sentido para él.

Los problemas de salud mental suponen un tercio del total de la carga por enfermedad en todo el mundo y eso se produce por igual en ambos sexos.

La medicalización o la baja por incapacidad no dan la oportunidad a que un individuo que tiene un problema pueda elegir qué hacer con él y la verdad es que considerando los derechos humanos un individuo debería poder elegir y estar informado de que existen estrategias terapéuticas que pueden ayudarlo a superar un conflicto interior que se traduce en malestar.

Hay dos aspectos que me gustaría destacar:

En primer lugar, que la salud mental es mucho más que la ausencia o presencia de un determinado trastorno.

Y en segundo lugar, que hay que tener claro que los problemas de salud mental no son el resultado de falta de carácter, debilidad personal o insuficiencia en la fuerza de voluntad, sino que son un consecuencia natural de lo que se experimenta como ser humano y que todos estamos expuestos a ello en mayor o en menor medida en nuestras sociedades, da igual la cultura de la que provengamos.

La salud mental es mucho más que la ausencia de un determinado trastorno.

Según la OMS se calcula que en 2030 la depresión será la causa más importante de discapacidad en el mundo.

La sociedad debe cambiar, es cierto, el estrés es ya un modo de vida.  Pero para que la sociedad cambie necesitamos individuos sanos, empoderados, libres de prejuicios, libres de angustia por no llevar el tipo de vida que se desea y libres de valores obligatorios que no les corresponden.

El estigma asociado a la salud mental es uno de los principales obstáculos para la detección precoz, el tratamiento o la eliminación de la ansiedad y el estrés duraderos. Una persona no tiene permiso social para pedir ayuda psicológica cuando intuye que algo no va bien en su vida y empiezan a manifestarse síntomas leves de forma recurrente. Automáticamente piensa ‘no será para tanto’ y se medica o mira para otro lado sin buscar un cambio porque la norma implícita dice que sólo se recurre a la ayuda de un profesional  cuando uno está loco o cuando está desesperado, cuando se manifiesta un síntoma grave o cuando  aparece una enfermedad que le incapacita en alguna área de su vida.  Eso es un error porque cuánto más profundo es el dolor, cuánto más tiempo se lleva aguantando, más cuesta de reparar.

La recuperación, o mejor dicho EL CAMBIO, es posible. Se trata de poner en marcha los medios para la mejora y esos medios, por pequeños que te parezcan, están en tus manos.

Anuncios