Patrones de la comunicación humana

Existen patrones saludables y patrones que intoxican nuestras relaciones y, por tanto, nuestro bienestar interior.

Siempre que lleguemos a poder explicarnos a nosotros mismos cómo funcionamos seremos capaces de entender los motivos ocultos y así proponernos otras conductas que queramos hacer para cambiar lo que no nos gusta o lo que hacíamos sin haberlo elegido conscientemente.

1. Desde el eje ACTIVO / PASIVO

COMUNICACIÓN PASIVA:

Es permisiva porque en el fondo busca la huída de la situación,  no es efectiva porque entramos en un círculo vicioso en la relación en la que no nos definimos por miedo. Eso nos hace sentir culpables, frustrados, incomprendidos y a cada oportunidad para definirnos viene una nueva huída. Oculta una baja autoestima ya que nos sentimos inferiores a los otros.

Una posible creencia de fondo seria: “yo no cuento”

(no confundir con momentos puntuales en los que sabemos que evitar el conflicto es lo que más nos conviene. Pero esto no debería darse en relaciones profundas ni en relaciones que tienen que prolongarse en el tiempo, al menos no de forma repetida).

COMUNICACIÓN ACTIVA:

· AGRESIVA:

Es agresiva, dominante y viola los derechos de los demás. En el fondo de una emisión agresiva hay una percepción de amenaza, de incapacidad para obtener recursos que no sean violentos. Oculta también una baja autoestima porque nos hace sentir menos que los demás.

Una posible creencia de fondo seria: “soy débil y por eso me hacen daño”

· ASERTIVA:

Es un tipo de comunicación activa, como la anterior pero se caracteriza por la honestidad, el respeto y la responsabilidad. Lo que hacemos es comunicamos de forma directa, sin violar los derechos de los demás, con seguridad y confianza en la persona que somos. Nos respetamos a nosotros mismos y no nos sometemos a la voluntad de los demás.

Se busca llegar al beneficio muto, prioriza los acuerdos satisfactorios, los sentimientos son fluidos, y se caracteriza por tomar decisiones que permiten que todos mejoren su autoestima y se sientan iguales.

EJEMPLOS DE LOS PATRONES DE COMUNICACIÓN

PASIVO

ACTIVO

AGRESIVO

ASERTIVO

“Ya”  “Aha”

“Después hablamos”

“No tengo tiempo”

“no sé”

“da igual”

“ingóralo”

“contigo no se puede hablar”

“siempre igual”

“yo mando aquí”

“no quiero oírte más”

“sólo te acercas para caberarme”

“no sabía que te sentías así”

“si quieres podríamos hacer…”

“me gustaría decirte algo”

“Lo que a mi me gusta es…”

2. Desde la COMUNICACIÓN NO ASERTIVA

Desde un punto de vista de la comunicación no asertiva, existen 4 patrones universales que utilizamos para resolver la amenaza del rechazo. Al sentir y responder a la amenaza, un individuo que no desea revelar su debilidad se disfrazará de una de estas formas:

Aplacando, para que la otra persona no se enfade.

Habla con un tono de voz congraciador, siempre trata de agradar, se disculpa y nunca se muestra en desacuerdo. Dirá Sí a todo, sin importar lo que sienta o piense. Su cuerpo refleja una postura de “víctima” y en su interior siente que “no es nada” y que “sin el otro no vive”.

Culpando, para que la otra persona me considere fuerte. 

Son muy autoritarios a la hora de resolver los problemas y no son proclives a la negociación. Se trata de reacciones con un lenguaje que frecuentemente se convierte en una gama de descalificativos hacia la otra persona. Dichas descalificaciones son cada vez más intensas cuanta más relación afectiva hay.

A veces se perciben a sí mismas como superiores en eficacia y opiniones, pero esta superioridad en realidad es una estrategia para tapar sus errores, por lo que a menudo se sienten solos e inútiles cuando las cosas no van bien.

Calculando, para enfrentar la amenaza como si fuese inocua.  

De esta forma la autoestima personal se oculta detrás de impresionantes palabras y conceptos intelectuales. Se intenta no cometer errores, no mostrar emociones y así no responder. En su interior se siente indefenso. Son personas con gran capacidad de razonamiento y justificación: su tono es amable pero sus movimientos son firmes y distantes. Ante un conflicto sacan todo un arsenal de argumentos y razonamientos, pero que carecen de proximidad emocional.

Distrayendo, para ignorar la amenaza, actuando como si no existiera.

Esta persona no responde a la situación. Su sentimiento interno es de aturdimiento. Nunca va al grano de nada, se mueve constantemente, ignora las palabras de los demás o a menudo cambia el tema de conversación.

Son personas que están aturdidas y angustiadas, temerosas de adoptar responsabilidades y compromisos porque se sienten infravaloradas al pensar que están desprovistos de afecto y reconocimiento social, huyendo de los problemas por miedo a ser rechazadas.

3. Ahora desde la salud, LA RESPUESTA NIVELADORA 

Es la única que es asertiva, y la única que es funcional en el sentido de que persigue algo constructivo y no queda atrapada en círculos viciosos.

En este tipo de respuestas o reacciones, las partes de un mensaje siguen una misma dirección; las palabras hacen juego con la expresión facial, la postura corporal y el tono de voz. Las relaciones son más fáciles, libres y sinceras. Las personas perciben menos amenazas para su autoestima. Esta respuesta alivia cualquier necesidad de aplacar, culpar, ocultarse o permanecer en movimiento perpetuo.

La respuesta niveladora es la única que permitirá resolver rupturas, abrir los callejones sin salida o construir puentes de unión entre las personas. La diferencia recae en saber lo que haces y estar dispuesto a afrontar las consecuencias.

El efecto de la nivelación es la congruencia. Sus mensajes son claros, únicos y directos. El cuerpo, las emociones y los pensamientos se hacen evidentes en sus respuestas.

 

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