Desfiguración de la mujer; explotación humana

El machismo es una desfiguración de la mujer para que viva en función del hombre. Es explotación humana.

La mujer pierde su propia configuración para pasar a ser un objeto de complacencia y en esa situación tiene el espíritu cautivo.

Cuando la mujer deja de lado sus objetivos personales o no los tiene, contribuye a esa esclavitud sin poder evitar un círculo vicioso y se anula para competir por ser ese objeto deseado y por conseguir un tipo específico de atención: la masculina.

Las espectativas de rol que se le asignan socialmente la mantienen en una situación de ignorancia o, en ausencia de ignorancia, de dolor y de desgarro interior.
En general ha perdido tanto el sentido de sí misma que sólo se valora en función de la aprobación de los demás.

La única forma de salir de ese laberinto es crearse objetivos propios y cumplirlos o ir en busca de aquellas cosas que están ahi y que no habíamos cultivado antes.

Descubrir el propio mundo interior es un viaje fascinante, lleno de sorpresas y de grandes valores que lejos de la arrogancia y de la superficialidad te alzan y te posicionan con firmeza en el lugar que te pertenece.
Conquistarte a ti misma es llevar una corona siempre puesta, pase lo que pase. El poder es para honrarte a ti misma, no para menospreciar a los demás. ¡Vive!

¡Adelante mujer! Yo creo en ti. En este instante te abrazo, siéntelo, te acompaño y te acompañaremos todas hasta que estés lista.

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